¿Mola (siempre) trabajar en una startup?

¿Todo el mundo vale para trabajar en un modelo flexible? ¿En un modelo startup? ¿En un modelo líquido, ágil, cambiante? Ese modelo —llámalo X— dista mucho de parecerse a los patrones laborales tradicionales. Hacemos un ligero deep dive en pros y cons.

Soy una de esas. De las que se sumergió a trabajar en grandes y pequeñas compañías hace unos 20 años y, en el camino, se encontró una y otra vez con lo mismo. No importaba el tamaño: las estructuras y los planteamientos en los diferentes entornos laborales no variaban. *

*Nota: cambiar el planteamiento estructural de una compañía no significa acuñar nuevos roles como Chief People Officer, just in case.

Y he tenido que —o querido, más bien— desaprender para adaptarme a nuevos conceptos, usos y costumbres contra los que había puesto un gran escudo. Un escudo vikingo. El escudo no era otra cosa que reticencia —y pereza— al cambio.

Pero, ¿qué supone formar parte de un modelo startup?

Cuando se habla de un modelo flexible se nos vienen a la cabeza mil términos: teletrabajo, trabajo en remoto, horario inexisitente, echar más horas que un reloj, transversalidad, etc.

Todo eso seguramente sea bastante cierto en la mayor parte de los casos pero no es la base. En este camino he descubierto que hay cuatro puntos esenciales que definen lo que realmente supone trabajar en este modelo. Ahí van.

  • Saber trabajar en equipo. Pero de verdad. Teniendo en cuenta que trabajar en equipo no es sentarse con gente; es sentarse con gente y escuchar planteamientos para definir soluciones que pretenden llegar a objetivos comunes. Eso es lo que para mí define —o debería— definir cualquier startup: la visión compartida, los puntos de encuentro.
  • Luego está la parte interesantísima de la especialización —o el arte de salir de la zona de confort, de lo que sabes hacer—. Normalmente en una compañía tradicional te contratan para hacer tareas dentro de un departamento. Tanto es así que, si te piden hacer otra cosa, te sentirás ofendido porque eso no está en el contrato, porque eso está fuera de tu área de expertise. Y sí, seguramente haya una pizca de abuso en ese caso pero el planteamiento en una startup es que vienes con eso de serie: la cintura profesional consentida.
  • Estar en constante evolución, interna y externa. A una startup se le presupone experimentación, iteración, testeo y vuelta. Lo que pasa con el producto o servicio, pasa con el equipo y su necesidad de adaptación al cambio. Hay que estar preparado para mojarse: ¿buscas experiencias fuertes o eres de los que prefiere la seguridad a largo?
  • Alto potencial innovador. Para todo. Crear, construir, probar, cambiar, destruir. Y todo ello, con el fin de innovar. Si no hay innovación, no hay startup.

Trabajar en equipo no es sentarse con gente. Es sentarse con gente, y escuchar planteamientos para definir soluciones que pretenden llegar a objetivos comunes.

Cierro, de manera muy sucinta, lo que a mi entender son los pros y contras del modelo, si estás dudando en si esto es lo tuyo como trabajador:

Pros de trabajar en un modelo startup

  • Implicación máxima = poder de decisión
  • Conocimiento, de primera mano, de la ruta estratégica de la compañía = visión de conjunto
  • Aprendizaje continuo (en tu área y en otras)
  • Trabajo en equipo (de verdad)
  • Innovación Always On
  • Tangibilizar cada paso que das
  • Liderazgo compartido
  • Horario flexible (cumplimiento de objetivos, no de horario)

Contras de trabajar en un modelo startup

  • Volatilidad empresarial a medio plazo
  • Horario flexible = horario que, a veces, toca la barrera intempestiva nocturna o del finde, según el momento
  • Sueldo liviano (en primeras fases)

Y, como siempre en la vida, habrá excepciones.

Tú decides.

Go for it!

16 Agosto 2021

#Startup #Modelo #Trabajo #Teletrabajo #Flexibilidad #Innovación

Sobre el autor: Olalla Castro

Olalla CastroOlalla Castro es la directora de Eleven Lab. Toda su trayectoria está ligada a la innovación, el diseño estratégico y el emprendimiento.

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