Descripción del proyecto

Rusticus

Desconexión conectada para revitalizar lo rural

Sector

Turismo, formación

Reto

¿Cómo sacar a los perfiles digitales de las ciudades para darle más vida a áreas rurales?

Misión

Ofrecer a los emprendedores y profesionales independientes una oferta formativa única y eventos de networking en un entorno de vida slow.

Producto

Plataforma digital

Fases del proyecto

Validate

Eleven Lab nace con el convencimiento de que otra vida en comunidad es posible. Una vida más equilibrada, sostenible y justa que concilie a los ciudadanos con su entorno y les permita desarrollarse plenamente interviniendo en el devenir del lugar en el que viven. Con Rusticus nos propusimos predicar con el ejemplo, amplificar nuestro mensaje y generar inhouse un proyecto que ayudara a mirar hacia ese futuro alternativo. Rusticus es un win-win entre lo urbano y lo rural. Es el fruto de nuestras convicciones.

Las ideas no siempre son bombillas que se iluminan como por arte de magia. No son musas inspiradoras que te asaltan cuando duermes, en el coche o en la ducha. A veces, las ideas se construyen con metodología y foco. Y las mejores suelen surgir en equipo con un puñado de post-its a mano. Así nació Rusticus, un proyecto interno que desarrolla un nuevo concepto de vida en comunidad donde el profesional sale beneficiado pero también lo hace su entorno. ¿El origen? Una doble preocupación: la despoblación de las áreas rurales y la enorme saturación de algunas ciudades con todo lo que ello acarrea. Pobreza y abandono, por un lado; estrés, ansiedad y alienamiento, por el otro.

El concepto fue construyéndose y matizándose a medida que avanzábamos en la investigación. En un arranque planteamos un coliving al que freelancers y emprendedores pudieran trasladarse de manera permanente para revitalizar esas áreas rurales olvidadas. Sin embargo, de las encuestas y entrevistas aprendimos que la atracción de profesionales venía marcada, indudablemente, por los retiros temporales. Para los potenciales consumidores de un producto así era importante, en estas estancias, formarse de la mano de expertos y mentores, y, sobre todo, convivir con otras personas con las que establecer sinergias y combatir el aislamiento social. Los ingredientes estaban claros: temporalidad, formación y convivencia. Era momento de empezar a cocinarlos.


Brainwriting,

la técnica creativa que no excluye a nadie

Las sesiones de brainstorming pueden ser muy útiles. En ellas se proponen ideas, de forma libre, abierta y colaborativa sin que el juicio intervenga. Sin embargo, pueden provocar que los individuos más extrovertidos acaparen la atención y que los más retraídos se queden en un discreto segundo plano, desequilibrándose, así, la balanza. Esto es precisamente lo que combate el brainwriting, una dinámica similar pero en la que mandan los bolígrafos y el silencio. De esta manera, el proceso de ideación es mucho más inclusivo y da voz a todos sus participantes. Nuestra primera sesión se desarrolló bajo esta premisa y desembocó en un primer esbozo de lo que sería Rusticus.

La escalabilidad marca la diferencia

Estudiando el mercado descubrimos la existencia de otras propuestas similares que, como Rusticus, buscaban revitalizar las zonas olvidadas y favorecer los contactos profesionales. Sin embargo, la mayoría ofrecían estancias de larga duración —factor que ya habíamos desechado— y estaban ligadas a una infraestructura física —casas, hoteles o albergues propios—. Persiguiendo la escalabilidad del proyecto y un carácter flexible que nos permitiera iterar, de ser necesario, apostamos por articular el servicio en torno a acuerdos con propietarios de alojamientos. Implicábamos, así, a un nuevo actor que estaba abierto a acoger a los profesionales, celebrar los eventos formativos y complementar el trabajo en remoto con actividades locales.

Insight

Los freelancers y emprendedores rechazaban las largas estancias pero no los retiros puntuales. Si sumábamos esta temporalidad a la formación y a un modelo de negocio escalable ya teníamos el valor diferencial de Rusticus frente a otras iniciativas.

Habíamos llegado a un concepto diferenciador y era momento de testarlo ante sus potenciales clientes. Una campaña en redes sociales nos sirvió para validar que, efectivamente, en un momento en el que el teletrabajo es una tendencia al alza, los retiros que ofrecen una desconexión conectada son un servicio tremendamente atractivo. Al añadir las mentorías y eventos formativos este interés se disparaba entre la audiencia. Lo teníamos.

yoit whiteboard
yoit whiteboard

Lo que aprendimos

Rusticus nos invitó a dar forma, recorrido y proyección a una propuesta colaborativa 100% alineada con los objetivos de Eleven Lab. Resultó ser una gran oportunidad para aplicar la metodología interna e identificar puntos de mejora con los que perfeccionar nuestros programas. Aprendimos, además, a construir un proyecto perdurable y con recorrido partiendo de una tendencia aparentemente coyuntural. ¿La clave? Apelar a necesidades que no son pasajeras, sino todo lo contrario: en este caso la sociabilidad y el aprendizaje.